El Fruto Del Espiritu.
Hay una lucha espiritual, una batalla que se libra entre nuestra vieja naturaleza carnal y la naturaleza divina (Gálatas 5:16-17).
Muchas veces vemos en nuestra vida como si Dios hubiera pasado sus tijeras de podar y queda nuestra planta sin hojas, ni ramas, nada, solo el tronco; más nuestro sabio Dios sabe que es necesario, pues una cuidadosa podada producirá abundante fruto.
Necesitamos aprender a vivir lo que creemos, poner en práctica la Palabra de Dios y así llevar fruto y llegar a ser como Él en la vida diaria.
El fruto es el carácter de Cristo producido en nosotros, para que podamos demostrarle al mundo como Él es.
El fruto del Espíritu se compone de varias cualidades de carácter, pero es un fruto; no puede ser separado, es una sola cosa. Puede resumirse en la palabra AMOR.
Así como una fruta está cubierta y protegida por una cáscara exterior, el amor es la dimensión unificadora del fruto espiritual.
El fruto es entonces el carácter de Cristo: SU AMOR, SU BONDAD, SU PUREZA, SU PAZ, SU MANSEDUMBRE, SU TEMPLANZA, SU PACIENCIA, SU GOZO Y SU PAZ.
Todas estas características van siendo reproducidas a medida que el cristiano se somete a la guía del Espíritu Santo que vive en él.
Cristo crucificado es la vid verdadera, y obtuvo nuestra justicia y vida eterna para todos aquellos que le aceptan como su Salvador viviente.
Y en esa cruz Él sepultó las características de nuestra vieja naturaleza, (Las obras de la carne, Gálatas 5:19-20), y conquistó con su muerte y resurrección una nueva vida en Cristo Jesús (el fruto del Espíritu, Gálatas 5:22-23).
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